Ya sabéis quien es Luis Eduardo Aute, evidentemente no necesita presentación y yo mismo he hablado de él en alguna ocasión pues el respeto que me merece por todo lo que me ha hecho sentir a lo largo de los años no tiene precio.
Os dejo otro vídeo suyo que es genial. Puro sentimiento.
Hoy os traigo un clásico que aunque han pasado muchos años (varias décadas), me sigue emocionando y haciendo que todos los pelos de mi cuerpo se pongan de punta como cuando le escuchaba en directo.
Es una obra maestra, una maravilla de canción y en manos de Aute, una persona a la que he admirado desde hace muchos años, se convierte en una maravilla que no debemos de olvidar. Y aprovecho para decirle públicamente lo agradecido que le estoy yo personalmente y mi voz no es única al decirlo, por haberse dedicado a crear y cantar (sus cuadros me encantan también), pues ha dejado un legado que trascenderá su tiempo y que nos ha permitido disponer de espacios en los que no existe el reloj y en los que la emoción y el sentimiento son los dueños, consiguiendo que nos veamos inmersos en una mundo de una belleza musical abrumadora, en un mar de palabras y sonidos que nos alejan de la realidad que nos rodea para obligarnos a vivir lo que sentimos sin prejuicios. De verdad gracias Luis Eduardo.